En la actualidad Internet es una herramienta de búsqueda y difusión de información usada globalmente cada día por millones de usuarios. Un porcentaje importante de esos usuarios, y cada vez en mayor número pues Internet se encuentra en un periodo de auge en España donde existen diversas compañías de telefonía y comunicación que ofrecen ese servicio, pertenece al sector de la población que se haya en edad escolar o bien en el instituto.

Generalmente se ha visto en Internet a un enemigo, ya que el tiempo que el alumno invierte en navegar lo pierde en su educación, pero existe un método que ya desde hace años las universidades, institutos y empresas privadas dedicadas al ámbito de la educación emplean para formar a sus alumnos ya sea durante el tiempo en el que están aprendiendo activamente como complemento a las clases impartidas en el aula, o bien como una especie de guía y seguimiento formativo para los antiguos alumnos que ya no forman parte de la comunidad educativa de la institución o empresa en cuestión. Nos referimos a los llamados aulas virtuales.

Un aula virtual es una herramienta informática que pone a disposición del alumno una serie de materiales didácticos que muchas veces no emplea por dejadez o falta de interés, o porque muchas veces le resulte pesado tener que sacar información de un libro. En este aspecto un aula virtual es útil ya que le ofrece la misma información, en un soporte más atrayente, y con el cual el alumno se sentirá más cómodo.

Pero un aula virtual puede ser algo más que una “biblioteca digital” donde descargar la materia de las asignaturas, sino que puede ser también un punto de encuentro efectivo entre profesor y alumno, donde estos pueden hacer llegar a los docentes sus dudas y preguntas acerca de la materia que imparten. Esta aplicación, por supuesto, deberá cumplir con unos niveles de seguridad y privacidad para todos los miembros de la comunidad educativa.

Guste o no guste,  la realidad de la educación pasa en los últimos años por la necesidad de adaptación a un entorno que combine lo presencial con lo virtual y una correcta conjugación de ambos pasa por las manos de la dirección de los centros docentes y de los propios profesores, y hasta donde quieran llegar a la hora de “externalizar” la educación o ponerla en manos de los alumnos a través de un servicio completo, actualizado y atrayente. Un aula virtual puede servir muy bien como una suerte de red social profesional en la cual aparte de aprender las materias de su educación, los alumnos aprendan también a comunicarse socialmente en el intrincado mundo de Internet.

Por lo tanto y como conclusión, un aula virtual bien estructurado y mantenido quizás sea el secreto del éxito de la formación a  sus alumnos.
Fuente: http://biblioteca.ucm.es/