Ordenar siempre su desorden. Nunca sabrá que es responsabilidad.

Enseñarles a nuestros adolescentes que el trabajo es necesario y es bueno para obtener todo lo que desee es responsabilidad de los padres, los estudios les da las herramientas necesarias para ser competentes, pero la actitud nace en el corazón cuando se ha sembrado en ellos la idea del trabajo bien hecho desde casa. He visto con preocupación que nuestros muchachos hacen algo en particular: Si van comiendo algo, sacan lo que se van a comer y el envoltorio solo lo dejan caer al suelo sin si quiera un poco de remordimiento, o se sientan a comer en algún lugar y dejan toda la basura en el lugar donde estuvieron ¡no digamos cuando vamos a ver su escritorio o les revisamos la mochila!  Se nota que en casa hay poca instrucción en cuanto al orden.

¿Qué problema hay que yo no le deje hacer nada al nene? Me dijo una mamá en cierta ocasión, problema ahora no hay -le respondí- pero estos vendrán cuando él se tenga que valer por si solo y que en su mente piense que “Todo mundo debe de hacerse cargo de mis responsabilidades” entonces ahí le tocará sufrir, se topará con el mundo real, que suele ser bastante cruel, e irá directamente al fracaso o se volverá un aprovechado de primera o chantajista, tratando de que la gente haga el trabajo mientras él está cómodo ¿es eso lo que quiere para su hijo? ¡Definitivamente no! -no dijo mientras bajaba la mirada-

También está el otro lado de la moneda: Padres que les dan demasiadas responsabilidades a sus hijos que los hartan y los desesperan. Hay padres de familia que no dejan siquiera que los hijos hagan sus tareas sin que antes hayan barrido y trapeado toda la casa o hayan hecho el almuerzo o hayan terminado otras tareas de la casa. Ellos llegan cansados de estudiar y deben de hacer esto, o si tienen algún negocio familiar, deben de ir a trabajar después de los estudios, luego les toca desvelarse haciendo tareas y aun así tienen que escuchar regaños del por qué están tan tarde despiertos, esto solo hace que ellos se desesperen, que piensen que el trabajo es un castigo, que las responsabilidades de la casa son una carga que ellos no pueden llevar, porque les exigen buenas notas en el colegio y que cumplan con todo lo establecido.

En ninguna de las dos situaciones los padres están actuando de la mejor manera. No es bueno no dejarles nada que hacer, ni tampoco saturarlos de trabajo. Siempre hay un balance que se debe de tener para que la armonía en el hogar se mantenga: Lo aconsejable es, trabajo para todos, porque todos, sin preferencias ni excusas, deben de aprender que el trabajo duro y la responsabilidad es lo único que los llevará a alcanzar sus metas de manera correcta, como está escrito: Proverbios 12:24 (DHH) “El que trabaja, dominara; el perezoso será dominado”. Hay familias donde las tareas se centran solo en un hijo o hija, haciendo que se cree rivalidad, envidia y división entre los hermanos. Es bueno que haya algo que hacer, que requiera el mismo esfuerzo, para todos. Por el contrario, hay familias donde los hijos no hacen nada y en lugar de darles responsabilidades, les compran “Spinners”, videojuegos, tablets o teléfonos inteligentes con el acceso libre a internet para que se distraigan un poco y se quiten el estrés del colegio.

Queridos padres, los hijos son su responsabilidad, una responsabilidad linda que el Señor les dejó, no dejen que la televisión, el internet, las amistades o las instituciones los instruyan. La educación es la manera de perpetuar el legado de la familia en el mundo. Sean diligentes al corregir y enseñar, así como palabra del Señor dice en Efesios 6:4 (DHH) “Y ustedes padres, o hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor” para que tengamos mejores generaciones y que podamos tener la familia, la sociedad y el país que todos anhelamos tener.