Según algunos estudiosos del comportamiento humano, los niños comprendidos entre las edades de 5 a 8 ya tienen claro cuál es su entorno cultural, social y étnico. En las edades más tempranas empiezan a verse atraídos por las diferencias que hay entre cada uno de ellos, dependiendo del contexto del que ellos vengan. Generalmente los niños aceptan sin problemas a todos, pero también empiezan a hacer diferencias con los que quieren y no compartir. Entre los 4 y 5 años absorben la cultura que el hogar posee y la replican donde quiera que van. Si en casa lo que se hace es tratar bien a los demás sin distinción, ellos tratarán así a todos. Si la madre va con su hijo o hija del mercado a casa y cuando termina de comer su helado tira la basura por la ventana del carro o bus colectivo, luego veremos a los niños parándose para poder tirar la basura a la calle, pero algo realmente preocupante que pocos le ponen la importancia debida es: Hablar con malas palabras, groserías, maldiciones, palabras altisonantes, lenguaje soez, vulgaridades, insultos o como usted las conozca.

Decir vulgaridades hoy en día se ha vuelto común en todas partes. Si recordamos hace un par de años atrás, en los programas de televisión tenían que censurar este tipo de palabras, ahora gracias a programas no nacionales de Latinoamérica (en mayor cantidad los del norte del continente o europeos) y el internet, se les está enseñando a las generaciones que decir este tipo de palabras es normal, pero ¿Qué sea normal quiere decir que está bien? Por insignificante que pareciera, ya que “no hacen mal a nadie” si crean algo malo en los niños.

Todos nacemos con un chip (No literal) cultural que nos ayuda a saber lo que es bueno y es malo, lo que es normal y anormal en el trato a los demás miembros de la sociedad, además nacemos con la “astucia” normal de hacer el mal para conseguir lo que queramos, a esto se le llama: Pecado original en la Biblia (Romanos 5:12-21) y cuando hablamos de esta forma estamos haciendo que lo que es anormal se vuelva normal en la vida de los niños, es más, cuando están empezando a hablar y dicen alguna de estas palabras altisonantes, nos reímos o le aplaudimos que lo haga y lo que le estamos transmitiendo a el niño es: “Puedes maltratar a todo el mundo, le puedes faltar el respeto a los que quieras, es divertido y todos te lo aplaudimos.” Porque, aunque se les haya enseñado esta forma de hablar desde pequeños, ellos saben que es una forma de hablar incorrecta para tratar mal a alguien, mostrar rechazo o enojo hacia alguien o algo.

Debemos saber convivir con las personas, tener paz y que nuestros hijos tengan el mejor mundo para desarrollarse de la mejor manera. Enseñarles a tratar correctamente a las personas nos ayudará a que lo logremos, no solo habrá un ambiente sano entre nosotros, sino a las autoridades también, ahora que está de moda hablar mal de ellos, ponerles apodos o acusarlos sin saber. La Biblia dice en 1 Pedro 2:17 (NVI): “ Respeten a todos y amen a la familia de creyentes. Teman a Dios y respeten al rey.” (Gobernante en este caso) No porque eso sea religión, sino que eso es paz para nuestros corazones, nuestras familias y por ende para nuestras ciudades. Así que empecemos a cambiar como dice Colosenses 3:8 (NVI) “pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio.” Mostremos más amor a nuestros niños y menos rechazo a las demás personas y seguramente podremos cambiar de realidad algún día no muy lejano.